Formatos de escaparate

Conviene diferenciar entre dos tipos de escaparate: abierto y cerrado.

El escaparate abierto 

Es aquel que deja ver el interior de la tienda, es decir, no tiene una pared trasera ni nada que imposibilite la visibilidad. Esto facilita que el cliente se haga una idea de lo que se va a encontrar en el interior. El escaparate «se fusiona» con el resto de la tienda, como una unidad, pudiendo decir que el propio interior se transforma en una vitrina comercial.

Esto es una ventaja para potenciar la percepción de amplitud visual. Por otra parte facilita la entrada de luz natural al espacio comercial, creando así ambientes más agradables. Sin embargo, añade algunas dificultades: incrementa la visibilidad de cualquier imperfección del interior del local y nos impide centrarnos en detalle en lo que está en el escaparate.

El escaparate cerrado 

Es aquel que no deja ver el interior de la tienda, sino que crea un espacio independiente donde mostrar productos. Este tipo de escaparates facilita crear escenografías y añadir elementos que llamen la atención del viandante, jugando con la iluminación. Son más adecuados si queremos poner en marcha nuestra creatividad a la hora de montar el escaparate, creando un ambiente que invite a entrar al viandante, movido por el misterio que le genera no saber que habrá en el interior de la tienda.