Comunicación para desarrollar la atención al cliente

Dominar el lenguaje es necesario para adaptarlo al del cliente y conectar mejor con él. Esto supone utilizar un lenguaje que le resulte cómodo y suficientemente claro e informativo. En cuanto al tono, será útil para sintonizar con las emociones del cliente y que se propicie una comunicación agradable y positiva. No siempre será así y, en ocasiones, habrá que gestionar situaciones conflictivas. En estos casos, el tono servirá para reconducir la frustración del cliente.
Las habilidades de comunicación parten de la capacidad de escuchar de manera activa a la persona con la que nos comunicamos, entender sus necesidades, sus sentimientos y sus preocupaciones. Una buena atención al cliente se basa en la empatía. Basándonos en ella, seremos capaces de ofrecer la solución más adecuada a sus necesidades. Para ello necesitaremos también reducir sus preocupaciones, al menos las relacionadas con dudas o inseguridades al tomar la decisión de compra. Todo ello, dentro de un proceso en el que tenemos en cuenta sus sentimientos.
Muchas compras implican una serie de compromisos con el cliente. Desde los tiempos de entrega, hasta la calidad en los servicios o las garantías, pasando por los tiempos de espera. Una buena atención al cliente implica la claridad y la honestidad suficiente para trasladar al cliente cuáles son esos compromisos y cómo son, para evitar que después se sienta engañado o defraudado.

Hay muchas otras habilidades blandas que pueden ser recomendables para ciertos sectores o tipos de venta, pero la más importante es la que hemos reservado para tratar con Ahora que conocemos los principales recursos de comunicación necesarios para desarrollar una buena atención al cliente, apuntaremos las principales técnicas para utilizarlos..